Huida.

Estás huyendo, 

no puedo alcanzarte,

siquiera puedo verte ya.

Detrás de los sueños,

estás tú;

cuando despierto,

estoy yo...

Extrañándote,

día tras día,

pensándote;

y por las noches simplemente 

soñándote.

¿Cuándo vienes? Me pregunto,

pero de ti lo único que sé;

es la última vez que te fuiste.

A pesar de ya no llorar,

me es imposible dejarte ir.

Aunque pasen los años,

quizás te atrapaste en algo más profundo, 

más que recuerdos.

Te envolviste en un alma:

mi alma, que probablemente nunca alcanzó a la tuya.

Pero ya no es relevante, 

sigo sin esperar tu regreso,

a pesar que nunca obtuve "un adiós".

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