Déjame morir con los lunes.
Otro día más en este lugar, ¿por qué debo continuar en esta ciudad?
Camino y me pierdo, aprendo el camino y no lo encuentro.
¿Por qué me tengo que esforzar?
Ayer solo pude comer el almuerzo.
Ni siquiera me alcanza el tiempo.
¿Por qué mi juventud se fue tan rápido cómo un disco girando?
¿A donde me encuentro?
¿Quién soy?
Solo soy las preguntas que me hago mirando al reloj.
Me siento en el abandono, ¿que el ser humano no es débil estando solo?
¿Tengo permitido tener sentimientos por los demás?
¿Qué me pasará si no los tengo?
Ayer él me dijo “destruye lo que te hace daño”, no pude destruir mi reflejo.
¿Cúal es mi nombre? Ni siquiera lo sé.
Quiero decirte “te extraño”, pero suena muy cliché.
escribes hermoso.
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