Una revolución del alma.
Una bala golpea mi cerebro,
mi corazón,
mi vitalidad, el alma,
el dolor se volvió interno
profundo, acompañado de miedos.
Quedé paralizada,
en el suelo y sin ganas de andar
y mi cuerpo se pudrirá en el vacio,
nadie encontrará mi cuerpo,
o quizás lo hagan cuando sea polvo,
cuando sea nada.
Y mi inmortalidad espero quede marcada,
se muestre en mi funeral,
o en mi entierro; si lo tengo.
Que abrace al más solitario del mundo;
espero se convierta la forma de liberación de la esclavitud del mundo.
El polvo, las cenizas se vuelvan una manera de rebelión,
rompiendo todo lo que ata, porque al final todo termina en muerte.
No tengo palabras, desprendes una extraña sensación en tus poemas, mágicos versos que guardan gran misterioso.
ResponderBorrar