Clérigo.
Desde que reconozco los males del mundo
mi decepción incrementó el doble,
ahora...
Antes que no rezaba...
Hoy estoy implorando a cualquier deidad
que me acompañe el resto de mis días,
para ya no tener que cargar más del peso
que es posible,
rogando de rodillas para que mis días
sean mucho más cortos,
y con ello el profundo sentimiento de
culpa descanse en paz,
junto a mi alma
que se encuentra perdida y confundida
dentro del infortunio.
Comentarios
Publicar un comentario