Huida.
Estás huyendo, no puedo alcanzarte, siquiera puedo verte ya. Detrás de los sueños, estás tú; cuando despierto, estoy yo... Extrañándote, día tras día, pensándote; y por las noches simplemente soñándote. ¿Cuándo vienes? Me pregunto, pero de ti lo único que sé; es la última vez que te fuiste. A pesar de ya no llorar, me es imposible dejarte ir. Aunque pasen los años, quizás te atrapaste en algo más profundo, más que recuerdos. Te envolviste en un alma: mi alma, que probablemente nunca alcanzó a la tuya. Pero ya no es relevante, sigo sin esperar tu regreso, a pesar que nunca obtuve "un adiós".